Vestíbulo del espectáculo Delaguarda

Valencia, Madrid, Sevilla, 2005.

Proponemos la creación de paisajes que propicien percepciones extremas del cuerpo, incrementos de su sensibilidad; a través de la dislocación, la pérdida de referencias, la pérdida de escala de lo que nos rodea. Este conflicto perceptivo transporta a mundos irreales, virtuales, casi oníricos, en los que lo cotidiano, conocido o preconcebido no tienen lugar, y dejan paso a la sorpresa, a la imaginación, a la atención.